Prologo
- Las Siete Sombras de la Luna
- 27 abr
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Se dice que aquellos juramentos hechos bajo la luz de la luna roja son los que sobreviven incluso a la muerte. Esta, no es la historia de un héroe, la historia de como salvo personas, sobre alguien bueno intentando detener la maldad con el puño de su mano, esta, tampoco es una historia, esta es la verdad que nadie se ha atrevido a contar, estas son las palabras que recite a través de las ruinas de lo que alguna vez fue un imperio, es la historia de la destrucción de un reino consumido por el odio y la riqueza…
Mis días y noches son eternas, pero aun con el paso de cada luna llena, mis recuerdos no se desvanecen, aún recuerdo aquel pedestal con la marca de una media luna, la luz de la luna entrando por cada grieta del salón, puedo ver sombras a mi alrededor, murmullos me aturden, pero no puedo ver a las personas detrás mío, el ambiente comienza a tornarse de color rojo y antes de poder ver más allá de la niebla que me rodeaba, puedo sentir el frio pasar por mis dedos, mis rodillas comienzan a sentir el frio de la blanca nieve, los diminutos y casi débiles rayos del sol hacían contraste con aquel blanco brillante dejándome ciego ante la situación, podía sentir como algunos copos de nieve caían por encima de mi rostro, aun con dolor en las piernas me levante y antes de poder buscar un rostro más, sentí como una espada me atravesó en el abdomen haciéndome volver al suelo una vez más sin aliento, mire como mis manos comenzaban a sangrar y como la nieve cambiaba a un color más oscuro, a lo lejos alguien corría hacia a mi tropezando en medio de la nieve, esta se tornaba de color negro y una sombra avanzaba hacia aquella persona, una capa negra le cubría la mayor parte del rostro y consigo llevaba una espada, en aquel momento me di cuenta que la perseguía a ella, mi último recuerdo no era el dolor ni la sangre que corría por mis manos, sino una voz, recuerdo ver la nieve convertirse en carmesí y recuerdo como su mano rozaba la mía mientras me daba aquel collar, su voz fue lo último que recuerdo haber escuchado.
– Vuelve a mí, vuelve a mí y no me olvides, te daré mi vida solo a ti, incluso si me devoras, lo permitiré, buenas noches, amor mío, veámonos en la siguiente vida.
Eso fue lo último que, sin saber, me perseguiría durante muchas lunas llenas, el recuerdo de lo que alguna vez fue mi vida, quedó cubierta por una maldición llamada “Inmortalidad”.



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